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Historia
San Miguel
Fortaleza Santa Teresa
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Turismo histórico

Nuestros antepasados indígenas, luchas imperiales de la colonización, gestas unificadoras artiguistas, guerras independentistas
y posterior instauración de la república, todos, dejaron sus huellas en Rocha.
A tener en cuenta también es, la significación histórica del hecho que sus humedales fuesen considerados patrimonio de la Humanidad
- en la declaración de RESERVA DE BIOSFERA, de la UNESCO, en 1976 -, por lo que en este departamento, las modalidades de turismo
histórico y agro y ecoturismo tienen muchos puntos de encuentro.

Envuelta en su halo misterioso, cada palmo de Rocha posibilita el acercamiento al pasado milenario. Sólo hay que atreverse a observar
con amor y respeto.

Los "Cerritos de Indios" aparecen como pequeños montículos del terreno, cuya altura oscila entre unos decímetros y hasta tres metros,
que resultan muy visibles en tierras llanas. Muchas veces, sobre ellos se forman reducidas islas de árboles, que los hacen contrastar
aún más con su entorno de vegetación no arbórea.

Si bien muchas de estas elevaciones construidas artificialmente fueron destruidas - ya sea por la anteposición de intereses particulares
a los colectivos, o por maniobras inadecuadas de entusiastas aficionados -, todavía son abundantes en Rocha, fundamentalmente en los
 bañados de India Muerta, San Miguel, Pelotas y Paso Barrancas.

En excavaciones realizadas en un "Cerrito" cercano al pueblo 18 de Julio, se encontraron una docena de esqueletos que, se estima,
tengan entre 2500 y 3000 años de antigüedad. Junto a los huesos humanos, había restos de alimentos, trozos de utensilios cerámicos,
boleadoras, dientes de lobo de mar y caracoles de río.

El hallazgo de restos humanos asociados a los montículos señala un complejo desarrollo social en sus comunidades que, se supone,
permanecían largos períodos de tiempo en ciertos sitios, donde hay evidencias de horticultura, invalidando el criterio de nomadismo errante
para con nuestros nativos, impartido hasta hoy, en la enseñanza.


 

SAN MIGUEL: FORTÍN  Y ÁREA PROTEGIDA

A siete kilómetros de Chuy, por la ruta 19, se encuentra otro testimonio de la historia colonial, en el departamento: el Fortín de San Miguel.

Su arquitectura destaca la influencia portuguesa. Declarado Monumento Nacional en 1937, en sus espacios recrea ambientes de la época
 de ocupación. En su entorno se ubican un hermoso parque, el cementerio histórico y el museo Horacio Arredondo, que muestra un típico
rancho de barro y paja, una diligencia de 1816, una carreta de 1880, y enseres propios de la vida de campo.

Difícilmente un visitante pueda sustraerse al hechizo de la pulpería que se reproduce entre los gruesos muros del Parador de San Miguel,
ubicado al lado del Fuerte. Refuerzan el cuadro, las serranías rocosas, entre las que se destaca el cerro Picudo.

A un par de kilómetros, está la entrada del Área Protegida Bañados de San Miguel, predio de 864,5 hectáreas que albergan ecosistemas
de gran biodiversidad y belleza, y sitios de patrimonio arqueológico, los cuales constituyen una riqueza de valor inestimable. El visitante
cuenta con la oferta de un sendero de interpretación autoguiado que se interna por la Sierra, con apreciación de flora y fauna.

 

PARQUE DE SANTA TERESA

Al Parque se puede ingresar por su entrada principal que está ubicada a la altura del kilómetro 302 de la ruta 9, lindero a la histórica
Fortaleza del siglo XVIII. Brinda una variada gama de servicios para satisfacer fundamentalmente a quienes eligen las modalidades de
turismo de sol y playa, de naturaleza, histórico y deportivo, con posibilidades de alojamiento en zona de campamento.

En bosques que se prolongan hasta la costa oceánica, cuenta con 3.000 hectáreas pobladas por más de 2:000.000 de árboles, exóticos
y nativos. A través de senderos de interpretación bien delimitados, aquellos pueden ser visitados con guía, para mejor aprovechamiento
del paseo. Un sombráculo y un invernáculo completan una colección vegetal formidable entre la que se destaca la magnífica rosaleda,
única en el país por la clasificación de sus más de 300 variedades.

El parque tiene una piscina seminatural, conocida como "el Chorro", construida en base a un pequeño arroyo y a los accidentes naturales
del terreno. Una pajarera de grandes dimensiones completa el paisaje.

Un sector del parque está cómodamente acondicionado para campamento. Sus playas son espectaculares y los pesqueros excelentes.

 


Fortaleza de Santa Teresa

En el "Corredor de la Angostura", antaño muy codiciado por españoles y portugueses, la Fortaleza de Santa Teresa tiene su entrada en
el kilómetro 306 de la ruta 9.

Testigo y protagonista de las luchas imperiales de las potencias europeas primero, de la gesta artiguista y la etapa independentista después,
se conserva en perfecto estado. Además de su estructura que habla por sí de esa historia, destaca espacios museísticos en los que circula
la leyenda de la célebre maniobra de 1825, donde 300 orientales al mando del Gral. Leonardo Olivera, sin un solo disparo, toman la fortaleza
a los portugueses. Ruinas de paredes y un monolito recuerdan la quema de ranchos donde se iniciara "la redota", el éxodo del pueblo oriental
de 1811.

VIEJOS ESQUELETOS EMERGEN DEL MAR

Historias de naufragios en las sinuosas costas rochenses, han hecho correr tinta y dado lugar al imaginario popular, pero lo cierto es que,
el primero registrado data de 1516, cuando se hundió la nave de Francisco Torres, integrante de la escuadra de Solís.

Muchos de los restos de estos barcos, aun son visibles y sus viejos esqueletos emergen de las aguas o descansan en sus playas,
transformados en atractivos turísticos o en excelentes pesqueros.

Una gran caldera, perteneciente a un naufragio desconocido, está sobre la playa de la barra de la laguna de Garzón y, se dice que, en bajantes
excepcionales, pueden verse los restos del buque francés POITOU frente a Las Garzas.

En la playa CORUMBA de La Paloma, descansa la caldera del paquebote brasileño que da nombre a esta playa, que naufragó en 1874 cumpliendo
la carrera Montevideo - Río de Janeiro.

Sobre las arenas de La Pedrera se ven los restos del atunero taiwanés CATHAY 8 .

Unos 10 kilómetros antes de llegar al Cabo Polonio, sobresalen apenas los restos del RÍO CHUBUT, carguero argentino hundido en 1959. Tres
kilómetros al este del Cabo, se ven los restos de dos buques también argentinos: el JUAN TRAVERSO, encallado en la playa de La Calavera en
1944, y, 250 metros más al este, están los restos del barco más famoso del Polonio, el DON GUILLERMO, ex barcaza de la marina estadounidense,
encallada en 1952.

En Aguas Dulces, a veces se puede observar los restos del bergantín goleta JUNIOR, hundido en 1869, y del vapor inglés GAINFORD, hundido en
1884. Quince kilómetros más al este, en La Esmeralda, destacan los restos del carguero COCAL, encallado en 1969. Por último, frente a La Coronilla,
está lo que queda del PORTEÑA, vapor que fue arrojado contra la costa, en 1873, después de  una increíble aventura.

 

 

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